Cómo ser natural con tus clientes

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Cómo ser natural con tus clientes

Vas por la calle y ves a un viejo amigo. Le sonríes y le saludas. Éste te devuelve la sonrisa, pero en sus ojos ves como si en realidad sólo quisiera no ser descortés y obviamente su sonrisa es medio forzada. No hay momento más incómodo que tratar de contactar a alguien y sentir que simplemente están pero, no están conectados contigo. Lógicamente no corres despavorido por la calle porque, vale, lo mejor es procurar que se termine ese incómodo momento y de ser posible hacerse el desentendido si le vuelves a ver. No valen los buenos recuerdos que tengas o las buenas referencias que tenga, cuando sientes que no conectas, pues no conectas y punto. Por ese motivo la naturalidad es importante. En este artículo te enseñamos cómo ser natural con tus clientes.

Eso mismo ocurre en las redes sociales, blog, web, etc. Tener un medio tan frío e impersonal para transmitir información acerca de lo que haces y/o vendes, es un lienzo en blanco que como el artista que eres puedes convertir en una obra de arte o en un elemento del mercadillo.

Sonríe. Ese es el secreto de cómo ser natural con tus clientes. Sí. Sé afable, crea cercanía. Háblale así como yo te hablo a ti, en primera persona, de tú a tú. Pero por nada en el mundo lo hagas cuando te sientas enfadado, desesperado o aturdido. Y si sólo cuando te sientas a crear tus escritos precisamente estás así y no puedes escribir en otro momento, entonces trasládate porque tu público notará ese tono (de voz pero en la escritura también se nota) con el que marcas la diferencia entre conectarte sinceramente con tu audiencia y sólo sonreír para que sepas que estás. Tranquilo sabes cómo ser natural con tus clientes.

La velocidad con la que actualmente debemos actuar para acudir a tantas actividades laborales y personales, con metas a alcanzar una parte de nuestros sueños a corto plazo, obviamente sólo necesitamos que alguien nos haga sentir que en realidad piensa en nosotros un momento. Es ese segundo en que te pones en el lugar de la otra persona y esa persona puede seguir su vida, pero… en algún rincón de su mente, tus palabras le hacen sentir que le entiendes, compartes sus inquietudes.

Entonces, eres esa persona a la que luego acude, sin proponérselo mucho, a ver qué más tienes para decirle porque se ha conectado contigo y quizás por qué no, le permitas no sólo uno de tus productos, también la solución a uno de sus tantos problemas. Y todo, gracias a que sonreíste desde tu corazón, incluso en los momentos en que las actividades te han estresado pero justo esos segundos en los que le escribes a tu público, lo haces sabiendo cómo ser natural con tus clientes y que simplemente les comprendes.

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